La vida como un proyecto
Cuando pensamos en la utilidad de las metodologías y las
herramientas para la gestión de proyectos, casi siempre pensamos en sectores
como el mundo de la ingeniería, la arquitectura, la industria, el sector
aeroespacial o el desarrollo de software. Podemos incluso imaginar la utilidad
que tendrán estos recursos en sectores tales como el de las agencias de viajes
o la restauración, gestionando negocios de hostelería o incluso la Administración.
Pero ¿por qué no lo planteamos para nuestra vida cotidiana?
Eventos de la vida privada tales como contraer matrimonio,
mudarse de casa, comprarse un coche, organizar la fiesta de verano de nuestra
urbanización o planificar un bebé se ven también beneficiados del enfoque
metodológico del PMBOK y de otras metodologías de dirección de proyectos, dado
que al fin y al cabo no suelen ser actividades repetitivas sino singulares,
como el objetivo de un proyecto.
Nosotros mismos con la metodología y herramientas adecuadas
podemos planificar, gestionar, estimar costes, encontrar y relacionarnos con proveedores,
comunicarnos con todos los actores involucrados y analizar los riesgos por
nosotros mismos, al fin y al cabo todo viene enmarcado en una terna de tiempo,
coste y alcances esperado gestionando unos recursos.
Cualquier actividad compleja a acometer en nuestra esfera
personal también debe ser enfocada como un proyecto y tratada como tal, con
metodología y herramientas apropiadas y llevada a cabo como si de un proyecto
profesional se tratase.
Cierto que, en la esfera personal, las emociones parecen más
latentes, pero la metodología de gestión de proyectos es un buen contrapunto
para alcanzar el objetivo único esperado.
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